¡FELIZ DÍA PAPÁ, MERECES EL MEJOR REGALO!
¡FELIZ DÍA PAPÁ, MERECES EL MEJOR REGALO!
Guido Van, en su libro “MI PAPÁ”, cuenta: “Mi papá es el más dulce del mundo –dice Juan–. Puedo colgarme de su brazo, volar sobre su cabeza, montar sobre su espalda, contarle los dedos, hacerle cosquillas… ¡y muchas cosas más!...” Un papá amoroso dedicado a su familia, para sus hijos es un héroe.
El día del padre, no se celebra con la misma fuerza como el día de la madre, eso es verdad. Pero, no vamos a dejar de celebrar este día. A pesar de las luchas y dificultades que enfrentan los queridos papás, están al lado de sus hijos velando para que les vaya bien, y nunca está en su mente o en sus planes abandonarlos, como muchos han abandonado su hogar y a sus hijos.
Quiero contarles una hermosa historia de un padre que luchó por la sanidad de su hija, no escatimó enfrentar cualquier obstáculo en el camino, hasta conseguir el bien para su amada hija. Les estoy hablando de Jairo, un padre ejemplar que podemos aprender mucho de él.
Vamos a leer Lucas 8:40-56, donde encontramos este hermoso relato. Jairo es un padre valiente, siendo judío no tuvo miedo para llegar hasta Jesús. ¡Él luchó hasta conseguir ayuda!... Jesús regresaba de una gira que había hecho en la región de Gadara, en donde había sanado a un hombre que había sido poseído por una legión de demonios.
Jairo no era cualquier hombre sino un líder muy importante de una congregación judía. Cuidaba de la sinagoga, eso significa que era un hombre de confianza. También él debía tener todo preparado para los servicios del templo, eso significa que era responsable, era un hombre con autoridad espiritual. Era conocido y respetado entre la comunidad judía, eso nos indica que tenía un buen testimonio.
Pero, lo que más se destaca en esta historia es su rol como padre. Su preocupación era grande por la salud y bienestar de su niña de 12 años, seguramente también por toda su familia. ¿Qué podemos ver en Jairo que nos sirve de ejemplo para nosotros como papás?
En el versículo 41, nos relata que Jairo por amor a su pequeña hija, se dirigía en busca de ayuda, abriéndose paso en medio de esa multitud, no tuvo temor ni vergüenza de buscar a Jesús. Al ver esta historia, vemos que no solo las mamás sufren y lloran por sus hijos, también lo hacen los papás, aunque no lo demuestran exteriormente.
Jairo no buscó a Jesús en secreto ni mucho menos en privado. Este hombre por amor a su hija pequeña, expuso en público su necesidad y su preocupación al Señor.
Jairo no envió a su esposa, familiares o sirvientes a buscar ayuda como algunos hombres acostumbran. Jairo fue a entrevistarse con Jesús personalmente.
Que diferente sería la familia si tuviéramos padres como Jairo, humanos sensibles y humildes, que no tienen vergüenza de luchar por el bien de sus hijos; especialmente acudir a Jesús en busca de ayuda espiritual. Jairo no tuvo vergüenza de postrarse ante Jesús. Jairo no solo le expuso a Jesús su angustia, sino que también le suplicó que fuera a su casa.
Jairo fue en busca de una ayuda correcta y apropiada para su niña, él ha ido a la Persona que, dijo: “... Vengan a mí todos los que están cansados y llevan cargas pesadas, y yo les daré descanso.” (Mateo 11:28).
Camino a casa de Jairo se da otro evento, la curación de una mujer, cuya procedencia desconocemos. Ante las circunstancias que rodean a Jairo y su familia se da cuenta que está pasando el tiempo. Y es allí donde el relato de la curación de esta mujer resalta la paciencia de Jairo.
En medio de una multitud que lo aprieta, lo empuja y lo pisa, Jesús se detiene para saber quién lo había tocado. Nuestro Señor Jesucristo no quería continuar sin antes saber quién era la persona que había tocado sus vestidos.
Jairo estuvo parado al lado de Jesús, preocupado de su pequeña hija y al mismo tiempo preguntándose al igual que los discípulos, al escuchar al Señor, decir: “¿Quién me ha tocado…” Al parecer la mujer una vez que fue descubierta le contó todo a Jesús. De otra manera ¿Cómo supo Lucas que su mal era ya de 12 años, que había gastado todo y que ningún médico pudo curarla?
La fe trajo la paciencia necesaria a Jairo, hasta lograr la curación de su niña amada... Mi pregunta: ¿Querido papá, estás luchando por tus hijos? ¿Estás acudiendo a Jesucristo para que tus hijos estén bien? Lo más importante para nuestros hijos, es que el Señor sea su ayuda necesaria.
Los papás que aman a Dios, los hijos están en buenas manos. Tenemos muchos ejemplos en la palabra de Dios. En Génesis 26:24, dice: “Esa noche se le apareció el Señor, y le dijo: Yo soy el Dios de tu padre Abraham. No temas, que yo estoy contigo. Por amor a mi siervo Abraham, te bendeciré y multiplicaré tu descendencia.” y en Proverbios 20:7, dice: “¡Felices los hijos que deja, quien ha vivido con rectitud y honradez!” Amén. “FELICIDADES QUERIDO PAPÁ”
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